En el mercado financiero, la sofisticación de las amenazas cibernéticas ha exigido una profunda reforma en las estrategias defensivas de las instituciones. En este sentido, Stark Bank y Mercurius Cybersecurity desarrollaron un caso de éxito centrado en inteligencia de negocios y resiliencia digital, que ejemplificaba cómo la innovación tecnológica puede superar los riesgos más complejos del sector.
La creciente incidencia de ataques cibernéticos impulsados por inteligencia artificial ha puesto el ecosistema bancario bajo constante presión. Además del avance de las amenazas globales, el estricto control regulatorio del Banco Central del Brasil se ha intensificado, pasando del cumplimiento de directrices formales a la exigencia de herramientas técnicas activas. Este escenario ha exigido estructuras defensivas robustas para mitigar los riesgos y proteger los datos expuestos.
“Nuestro primer gran desafío fue garantizar un ecosistema seguro y transmitir esa confianza al cliente, al mismo tiempo que cumplíamos con las normas del regulador”, afirmó el CISO de Stark Bank, Ricardo Almeida. “El Banco Central comenzó a centrarse en herramientas concretas y necesitábamos una solución eficiente, basada en inteligencia artificial y con un mejor rendimiento en función del costo para proteger nuestra infraestructura.”
La jornada de cooperación comenzó en 2024 a través de un diagnóstico profundo de las estructuras expuestas al mercado. Para probar la resistencia de los sistemas, Mercurius movilizó a un equipo internacional especializado para llevar a cabo un test de invasión avanzado. Los datos obtenidos sirvieron de base para crear un plan director de seguridad continuo, centrado en la corrección de posibles vulnerabilidades.
En el ámbito operativo, la solución implementada combina la monitorización activa en la deep y dark web con un Centro de Operaciones de Seguridad totalmente impulsado por inteligencia artificial. Esta estructura realiza la triaje, detección y respuesta automatizada a incidentes, neutralizando rápidamente páginas falsas, credenciales expuestas y intentos de fraude que tenían como objetivo impactar la reputación de la institución.
“Como Stark Bank es una referencia en innovación, nuestro portafolio de soluciones AI-driven se ha adaptado directamente a las necesidades del banco, alinearando la exigencia regulatoria con la gestión de riesgos. Nuestra avanzada función de monitorización activa permite que el equipo interno del cliente mantenga un enfoque total y permanente en el desarrollo continuo de su arquitectura digital y productos”, destacó el CEO y fundador de Mercurius Cybersecurity, Marcos Reis.
Los resultados se reflejaron en un aumento significativo de la eficiencia operativa y en la mitigación del riesgo reputacional. La automatización en la lucha contra el uso indebido de la marca y en la eliminación de contenidos fraudulentos simplificó los procesos y acercó a la área de seguridad al desarrollo de nuevos productos. La integración entre la defensa cibernética y la prevención de fraude consolidó una nueva visión estratégica en el banco.
“Hemos construido una vía de doble vía en la que los desafíos tecnológicos del banco estimulan la innovación continua de nuestras soluciones de defensa cibernética”, explicó el CEO y fundador de Mercurius Cybersecurity, Marcos Reis. “Esta sinergia garantiza una respuesta eficaz en consonancia con el creciente volumen de amenazas y posiciona la seguridad corporativa como un vector esencial para apoyar el crecimiento directo del negocio.”
Con esto, el futuro de la asociación prevé la continuidad del plan director de seguridad y la adaptación constante a las nuevas regulaciones sobre inteligencia artificial en el sector bancario. “La tecnología moderna ha redefinido la protección de datos y la sinergia entre ciberseguridad y prevención de fraude aporta una eficiencia indispensable”, concluyó el CISO de Stark Bank, Ricardo Almeida. “Evolucionar con socios innovadores nos mantiene seguros.”



